Pandeayer

Narración oral escénica. Público juvenil y adulto. Duración: 60 Minutos.


A tientas vamos por el mundo a veces y la vida entre sus luces y sus sombras, sigue siendo un misterio. Una madre busca sentido para levantarse y poner los pies en el piso, después de la larga noche, insomne. Esa madre hace cola para la bolsa, ya saben, macarrones, garbanzos y lentejas, salchichas tulipán y arroz. Ella limpia escaleras y cuida a una señora impedida, a cuatro euros la hora, ella trabaja pero no le alcanza, no le alcanza.

Narrar es contar la vida, si ponemos asunto, todo nos está contando algo, alguna cosa de todo eso, valdrá la pena para ser contada. Como los árboles, nuestras raíces tejen los lugares por donde nos cruzamos, todo lo que sucede, nos sucede a todos. Contar es algo tan humano como el pan, que pusimos sobre la brasa, hace ya más de cuatro mil años. El pan es igual que el corazón que late en el pecho de los hombres sin trabajo o de las mujeres mal pagadas haciendo el mismo trabajo que sus hermanos, corazón y pan, se endurece con el paso de los días.

“Pandeayer” es otro artilugio de “cuentería”, la vida y la épica de un chiquillo que aprendió a nadar en una letrina y que comía libros de matemáticas y otras “filosogerías”. Andaba de casa en casa pidiendo el sobrante y el pan seco le hacía poner los ojos en blanco, mirando para el cielo, como si fuera un santo de tiza o de palo, igualito a los que hay en el retablo de la santa madre iglesia.

Cuando me pongo a narrar y veo los rostros, en ellos también me veo y así no me queda más remedio, que ser real; en este oficio de titiritero, así me decía mi abuela, al final no vine a ser otra cosa que “Maestro liendre, que de todo sabe y de nada intiende”. El embeleso y la mordida son medula y tuétano, por eso digo siempre que narrar es contar la vida y todas las vidas merecen ser contadas.


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Espectáculo subvencionado por el  Circuito Canario Islas de Música, Teatro y Danza.  Gobierno de Canarias.


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