Eloísa está debajo de un almendro

Eloísa está debajo de un almendro, de Enrique Jardiel Poncela, es una de las obras más populares de este gran autor de teatro cómico, y también una de las más divertidas. Hilarante, inverosímil, misteriosa y apasionada, no deja indiferente a nadie.

La compañía Morfema Teatro afronta el reto de dar una visión contemporánea y fresca de un texto que trasciende a cualquier época, manteniendo las virtudes que lo convierten en una de las obras cumbre del teatro español. Como el mismo Jardiel dijo en una ocasión: “En el patio de butacas, la vida cotidiana con su aburrimiento; en la escena, la fantasía y la risa renovada”.

La historia narra cómo Mariana y Fernando, dos jóvenes enamorados, se ven involucrados en un misterio familiar que esconde un oscuro pasado. Mentiras y secretos que solo serán desvelados al final. En medio, una galería de personajes disparatados que nos hacen gozar de las situaciones más rocambolescas.

Duración: 100 minutos (sin descanso)

Ficha artística:

Autor: Enrique Jardiel Poncela
Dirección: Ricardo del Castillo
Iluminación: Miguel Ferrera
Escenografía: Ciani Martín (QUICIO)
Imagen: Rodrigo Cornejo (OCHO PRO)

Reparto:

Clotilde Nieves Bravo
Ezequiel Javier Peñapinto
Mariana Sofía Privitera
Fernando César Yanes
Fermín Juan Carlos Tacoronte
Leoncio Antonio Conejo
Edgardo Juancho Aguiar
Práxedes / Luisa Carmen Hernández
Micaela Elvira Tricás
Dimas Fidel Galbán

2014

  • Teatro Leal, San Cristóbal de La Laguna. Domingo, 26 de octubre, a las 20:00h. Santa Cruz de Tenerife.

“Eloísa está debajo de un almendro”

Crítica de ‘Eloísa está debajo de un almendro’

Eloisa-600x350La compañía Morfema Teatro ha elegido, para su nuevo espectáculo, una pieza del dramaturgo Jardiel Poncela. Propulsor del Teatro del Absurdo en la escena española y coetáneo de Mihura, da a luz este texto en los cuarenta.

En esta pieza están todos los ingredientes del gran teatro de Jardiel, con sus situaciones inverosímiles, su gusto por el humor inteligente y personajes excéntricos. Eloísa está debajo de un almendro está impregnada por el estigma de la locura, es tema que más preocupa a los personajes (estar cuerdos o dejar de estarlo, justificar su locura o aparentarla ante los demás). Este tema ya en sí tiene muchos matices cómicos, que si se enriquece con los brillantes diálogos de Jardiel, unas buenas interpretaciones, y un toque de novela negra obtendremos un espectáculo que palpita sano alegrando los corazones de los espectadores.

La puesta en escena es sencilla, funcional y simbólica. Se distinguen dos actos por la escenografía: el primero donde hay repartidos varios cuadrados tridimensionales de madera por el suelo del escenario a la izquierda y una cama con cortina corredera al lado derecho (este decorado representará la casa de los Ojeda); y el segundo donde hay un armario gigantesco a la derecha atrás y un banco a la izquierda delante compensando la escena (que representará la casa del galán Fernando y su tío).

Hay que felicitar la dirección de Ricardo del Castillo, ya que logra que todos los personajes estén vivos, activos, sean excéntricos a la vez que reales y todo lleve un ritmo ligero hasta el final. Salvo por las escenas con trazas naturalista-realista (que narran situaciones del pasado o de fuera de la escena) que sí se hacen pesadas por su estatismo, el resto de la pieza es todo un homenaje al mejor teatro cómico y absurdo de este país.

Los personajes de galán y de dama (representados por César Yanes y Sofía Privitera) son los más sobrios, aunque están cargados de excentricidades. Les siguen los tíos, que son el puente entre la sobriedad y el desmadre; muy buenas estas interpretaciones de la mano de Nieves Bravo y Javier Peña. Y para acabar, el público se enamora de tres personajes (¡que levantan a un muerto de la tumba para reír por última vez!): la pareja de criados de los Ojeda, Juan Carlos Tacoronte y Antonio Conejo, que hacen una pareja tan buena como cualquier dúo cómico de Hollywood que se os pueda ocurrir; y una tercera ficha del juego que interpreta Carmen Hernández, haciendo honor al concepto de “secundarios de lujo” ya que aunque pasa por la escena rápida cuál paloma, deja su estela impregnando todo de disparate. FUENTE: MASTEATRO

“Eloísa está debajo de un Almendro”. Teatro Guimerá

eloisa_cronicaEstreno de ‘Eloísa está debajo de un Almendro’ en el Guimerá. Una adaptación de la obra cumbre de Enrique Jardiel Poncela, uno de los más brillantes autores españoles del siglo XX de teatro cómico, a cargo de la compañía Morfema Teatro, compañía residente del Teatro para la producción de esta pieza. Nos costó entrar ya que el teatro estaba abarrotado, con la práctica totalidad de las entradas vendidas. Así que enhorabuena por lo que a cada cual le toca en esta cuestión.

La propuesta es una producción de gran formato con 10 actores en escena de la que se puede decir que es correcta, sin más. El texto es una obra de intriga con grandes dosis de humor, pero no mantiene la tensión por su larga duración, casi dos horas de representación –aunque estaba previsto ajustarla a hora y media.

La historia narra cómo Mariana y Fernando, dos jóvenes enamorados, se ven involucrados en un misterio familiar que esconde un oscuro pasado. Mentiras y secretos que solo serán desvelados al final. Mientras, la trama va presentando una galería de personajes disparatados en situaciones igualmente absurdas.

Salvando el gran papel de Nieves Bravo, que con sus tablas mantiene el pulso de la historia, y de Juan Carlos Tacoronte y Antonio Conejo, los más creíbles en sus papeles de mayordomos, que nos hacen reír un buen rato, el resto de los papeles, principalmente los interpretados por la joven pareja, resultan bastante planos y por momentos sobreactuados.

La obra es fácil de ver, y por momentos cómica hasta la carcajada. Pero resulta descafeinada al no trascender más allá del excelente texto, con lo que acaba resultando algo lenta y pesarosa. Tratándose de un estreno, con recorrido y posibilidad de mejora todavía, la propuesta necesita un empujón para convertirse en un producto cultural exportable. Crónica de Mr Green.Fotografía de escenario Manuel Espinosa.