Un mundo raro, un cuento chiquito se pondrá en pie en el espacio cultural de La Fundación CajaCanarias, el día 18 de enero a las 20:00 horas.

Desde que nos juntamos en la cueva no hemos dejado de contar. Narrar es contar la vida y todas las vidas merecen ser contadas.

Un mundo raro se quedó encendido en la memoria de un niño que creció en un patio, allá abajo en el sur.

Aprendí de las voces y las mañas de las mujeres que narraban la vida como si nada en aquel Ágora, patio donde al final toca hacer la vida porque a la casa solo se va a dormir o a morirse, si tiene uno la suerte de morirse en su casa en la compaña de manos que nos sujeten la mano en el instante final.

Poesía, memoria y compromiso, y sonrisas, ayudan a levantar este artilugio de cuentería. Encantado de poder verles entre el público.

Venta de entradas. Aquí.

Pan de ayer en el Regia Comedy el día 12 de enero a las 21:00, la taquilla será a la inversa, primero lo ves y luego pagas la entrada. El aforo es limitado.

Un hombre camina dando zancadas y le quedan grandes sus zapatos pero no tropieza, a veces se queda parado bajo la lluvia y sonríe. Nadie sabe que una vez fue maestro de vocación y músico de carrera pero que un golpe de tristeza lo empujó a la indigencia delante de todos. Pan de ayer es un conjunto de vidas contadas por una voz, que mira hacia lo cotidiano, allí donde sucede la vida a golpes sobre el yunque y aun así, sigue pareciendo la vida un privilegio que hay que agarrar por los brazos y ponerse a bailar con ella. Sonrisas y lágrimas, cantamos y lloramos, la vida es un misterio que hay que disfrutar a pesar de los pesares.

FINOS- SEVILLA. Festival Intercultural de Narración Oral de Sevilla me invitó a participar en su décimo segunda edición 2018. En su andadura la vocación de este festival para mantenerse en el tiempo ha sido gracias a su integrante, grupo de hombres y mujeres en su mayoría, que contra viento y marea junto a una filosofía de autogestión e interculturalidad, han logrado a lo largo de los años implementarse tanto en su sede itinerante ( Esto es circunstancial) como su periplo por colegios y librerías de la ciudad de Híspalis.

La dimensión del festival es del tamaño de las personas que ha logrado fidelizar a lo largo del tiempo. FINOS es familiar y cercano. Durante los cuatro días del festival contamos en la presentación del evento, día de la contada de invitados y locales y en los colegios para siclos de infantil y primaria. La experiencia en los colegios fue para mi principal porque dio sentido a este oficio de contar, narrar la vida. El colegio al que fui se llama Victoria Díaz, barriada de Los Pajaritos. Allí un niño gitano nos enseñó la dignidad de su corazón del hombre que va aser, del que sabe ponerse en el lugar del otro, el que sabe compartir sus emociones y también tener el pudor de no desparramarse más de la cuenta. El resto de compañeros de la clase asistieron con un profundo respeto al momento de las lágrimas y la emoción. Fuimos testigos los mayores de que algo inconmensurable sucedía, algo sencillo y cotidiano pero de una humanidad que nos conmovió. Narrar es contar la vida y todas las vidas merecen ser contadas.

Para participar en este festival he tenido la ayuda de Canarias Crea, gracias a su apoyo en el traslado, he podido contribuir con mi trabajo y mis propuestas a la difusión de la cultura concebida en estas islas.

El próximo 1 de Noviembre estaré con mi palabreo en Santiago del Teide, en el Centro Cultural Guaninfa de Tamaimo a partir de las 18:30hrs. “Agarrando la Muerte con las Manos”. Entrada gratuita, hasta completar aforo.

La muerte es como nacer, dijo una vez un viajante de los que llegaban en fotingo por la General a los patios, allí tendía su colcha turca y se desparramaba la mercancía. Samir, ese era su nombre, y su bondad llegaba desde la mar hasta la cumbre.


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¡ Aquí se muere todo el mundo carajo! Entrada gratuita hasta agotar aforo.

Día de finados en la Biblioteca Pública del Estado. Parque de la Granja. Santa Cruz 31/10/2018. Horario 20:30h

Recoger entradas una hora antes en taquilla. 


La muerte tiene sus cosas, nos estamos muriendo desde que éramos unicelulares. A un viejo “paredero” le oí decir que en este mundo todo se acaba y que cuando el juego termina, el peón y el rey vuelven a la misma caja.

En nuestra tradición los Ranchos de ánimas andaban por caminos y patios cantando y recolectando para pagar las misas por las almas benditas del purgatorio. Estas parrandas o cofradías estaban compuestas por hombres a los que se recibían en los patios ofreciéndoles vasos de vino, rosquetes y frutos secos. Allí se mentaban a los que ya habían dejado este mundo, anécdotas y recuerdos se entremezclaban con las emociones.

Hacer el cuento… Era lo que me decía mi abuela para referirse a cualquier cosa de la vida cotidiana, narrar es contar la vida y las mujeres de aquel patio de donde yo vengo, lo hacían de maravilla. Narrar es contar la vida y la muerte, sus alrededores son siempre los mismos.

AQUÍ NOS MORIMOS TODOS, es un puñado de cuentos cuyos alrededores siempre tienen que ver con la condición humana, con nuestro paisanaje. Para el día de finados, nuestro acervo tiene suficiente entidad para mostrarse y mostrarnos que ya en nuestras raíces, el día de todos los muertos, tenía y tiene sus propias celebraciones.


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Con su pena sobre la cabeza y flores para enramar la tumba.

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El día 20 de septiembre, en la plaza del ayuntamiento de Icod de los Vinos Monólogo Tour se desplegó en las escaleras para hacer pasar un buen rato de risas a la concurrencia. Las fiestas de septiembre arrancan con muchos actos y entre ellos éste era muy esperado por el público icodense.

Monólogo Tour es una banda de cómicos y cómicas de tomo y lomo. Carmen Cabeza, Petit Lorena, Wiso García , Alejandro Rod y Juan Carlos Tacoronte. Desde el primer momento el público expectante y con muchas ganas de pasarlo bien se subió a la nave con nosotros y no paró de reír hasta el final. Durante la velada se fue entremezclando con números de baile, a cargo del bailarín Noel Espinosa. Al final la nave llegó a buen puerto. Siempre en Icod la gente nos cuida y nos considera de manera cariñosa y entrañable es como estar en casa.

En Vilaflor La Ermita de San Roque está en alto como no podría ser de otra manera, siendo el santo protector de las pestes y otras enfermedades. La construcción se conserva muy bien y por dentro es fresquita y recogida, como para sentarse y guardar silencio. La placita se ha convertido en un espacio cultural. El sábado día 15, llevé mi Mundo raro, un cuento chiquito. La gente llega gota a gota, de dos en dos, de tres en cuatro, como quién va a misa o a lugar donde no se puede hablar en grito. La gran mayoría mujeres de mirada luminosa y de sonrisa cómplice. Las vistas desde esa altura, son un poema de paisaje y trabajo jornalero. Las paredes de canto amarillo, el verde jugoso de la viña, lo áspero del pino y la humedad del jable confinado entre los muros.

Mi padre nació en esa tierra de altura. Creció en esos lares de pinos y escobones, en el ceno de una familia del caserío de Jama, bajo la sombra de un peral medio caído se hizo un hombre bueno. Mi abuela Dolores, mi abuelo Domingo y mi tía abuela Cándida son ya un paisaje en la memoria que mi corazón enciende. La contada fue a la hora en la que el sol pega a esconderse entre los pinos, al oeste el mar de nubes, al sur amarilleando y el Sombrerito despejado. Una tarde para mi de emociones y alegría liviana. Nos sonreímos juntas, personas desconocidas y allegadas, fue algo para mi entrañable y cotidiano como beber agua o decir gracias.



Fotografías: Christian Buehner

Hemos narrado toda la vida. Narrar es contar la vida. Desde que salimos de la cueva hemos seguido contando como si aún estuviésemos alrededor de aquel fuego encendido. El contar historias nos sigue cautivando tanto como contemplar las llamas de cualquier fogalera, porque el embeleso es el alma tanto de la historia que se cuenta o del fuego que se enciende.

Un mundo raro, un cuento chiquito, es un artilugio de narración oral escénica. Aprendí a contar escuchando a las mujeres del patio donde crecí. Allí hacían y deshacían, contaban y hasta cantaban en las celebraciones familiares.

Todas las vidas merecen ser contadas. La memoria es un fuego encendido, como el que había en aquella cueva, de la que parece que salimos, pero ese fuego de alguna manera sigue encendido y para mantenerlo es necesario ir echando algo para que no se aparque su llama.

Un mundo raro, un cuento chiquito, se llena de memoria, humor, poesía y compromiso con la vida.

Ésta vez, llegar a Vilaflor de Chasna es como volver a la casa donde padre nació hace ya mucho tiempo. El caserío de Jama fue la patria chiquita, donde mi padre jugó de niño y se hizo un hombre bueno. De mi madre aprendí el coraje y de padre la ternura; que en él era un “brillor” en los ojos o una suave sonrisa por debajo de la nariz. Esa tierra inculcó en él y en su familia tanta nobleza como bondad, sus manos jornaleras sembraron en la suya la misma semilla que todavía no se ha “bichado”.