Paseando a la perra de mi madre

Esta mañana han dicho en la radio, que en un bosquecillo a las afueras de la ciudad, han encontrado un sueño descuartizado. Al parecer una señora, que paseaba a la perra de su madre, encontró sin comerlo ni beberlo, el luctuoso hallazgo.

Sultana, que es así como se llama la cachorra de galga, olisqueó entre los matorrales y trajo entre sus dientes una maraña de colores a su dueña. Quedaron también, colgando, como un rejo deshilachado, alas de lino, en una de las ramas de los árboles (eran del sueño). El espectáculo dantesco no le causó mucha impresión a la señora, dijo –estoy acostumbrada a encontrar cosas así o peores cuando salgo a pasear–. Últimamente pasa muy a menudo. Nos cuenta que una vez descubrió al abrir el conteiner verde, una familia numerosa con dependiente incluido y todo, llevaban allí cierto tiempo, era gente del país. Ella dice muy convincente – Yo no puedo hacer nada por ellos, para eso está el ayuntamiento–.

Cuando vino la policía y acordonó la zona, empezó a llover, –siempre la lluvia joder–, dijo uno de los policías muy tatuado y más depilado que Fhara Diva.

No se encontró ningún documento para identificar al sueño. Sus características hacen creer, que era de edad indeterminada, y llevaba mucho tiempo merodeando por los lugares acostumbrados.

La ciudad, en los últimos tiempos se ha visto sometida a la llegada ingente de sueños. Ayer precisamente, arribó a sus orillas una patera repleta de ellos. llegaron con los ojos muy abiertos.

Los políticos del gobierno se han reunido bajo el auspicio de sus patrocinadores, en uno de los hoteles más lujosos del país. Gente muy preparada para estos asuntos. Todo de categoría. Se han encerrado durante 15 días con todo incluido, para buscar soluciones. Cada mañana después del desayuno y del spas, las mesas redondas se colmaron con la grandilocuencia de los discursos.

Se han quedado encantados con las instalaciones del lugar. La dirección del hotel, en un arrebato de generosidad, y colaboración con la causa, le ha regalado a cada uno un albornoz, con sus iniciales bordadas y un par de toallas de punto americano, para que se animen.

Como la situación es compleja, aún siguen buscando soluciones. Todo el mundo sabe que llevan hablando así, de la cosa, desde hace ya, un largo tiempo interminable. No en vano hay que tener mucha fe en que nuestros próceres, tarde o temprano encontraran una solución para seguir con el asunto entre manos. Mientras tanto ya están organizando un encuentro en Baqueira Beret, aprovechando las primeras nieves. Les deseamos lo mejor en su difícil trabajo para resolver el asunto. Mundo cabrón.

2 comentarios sobre “Paseando a la perra de mi madre

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  1. Pues como siempre, amigo mío. me impresionas y emocionas. Maravillosas y sensibles palabras para un mundo que no las entiende…¡Te quiero!

Comentarios

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