El escarnio un placer divino…

Tiemble la tierra con sus luceros, me cago en dios y su parentela, estas y otras más tremendas, venía largando por su boquita cuando lo vieron llegar con su demonio a cuestas. Si con su demonio y su deformidad por delante que ya la traía de nacimiento.

Deocracio Rancel padre- cura en la parroquia traía sobre los hombros amarrado con soga de trapo viejo a un demonio con cuernos y rabo. Lo amarró en el único árbol que daba sombra en la plaza para que todo el mundo lo viera. Y no era para tanto la maldad de aquel tormento rabudo, todo el mundo iba a mirarlo y a decirle de lo último.

Las beatas hacían a su alrededor corrillos para escupirle y los niños de los colegios venían de otros pueblos a darle con varas en los tobillos. En nombre de dios, lo apedreaban todos los domingos y dicen que hasta la hija de doña Teodora Bello, dejó dinero pago para que los sábados por la tarde, le dieran palizas los “magallotes” del pueblo.

Aquella orgía tan popular y cristiana fue en aumento, Se ve que aquel demonio no tuvo mucho aguante y se murió de agotamiento. Ni es tan largo el rabo del demonio ni tan puro el manto de la virgen, dijo Cordelio Ventura el cojo, zapatero de oficio. Un mundo raro.

Un cuento chiquito. Juan Carlos Tacoronte.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: